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Un estudio español pionero señala que la viremia de bajo grado podría ser un eslabón crítico en el aumento de comorbilidades no relacionadas con el VIH

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Un estudio del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) ofrece información importante sobre la viremia de bajo grado en personas con el VIH. Publicado en el Journal of Biomedical Science, dicho estudio revela cómo este tipo de viremia, que se define como la presencia de ARN del VIH en plasma entre 50 y 200 copias/mL, afecta al sistema inmunitario de aquellas personas que reciben tratamiento antirretroviral a largo plazo, principalmente con inhibidores de la integrasa.

Las investigadoras han descubierto una huella inmunológica desfavorable en estas personas. La huella se relaciona con altos niveles de activación y senescencia celular. Las autoras advierten de que este proceso podría producir un agotamiento inmunológico acelerado. Como resultado, se podría experimentar un mayor riesgo de desarrollar complicaciones graves que no están directamente vinculadas al VIH, tales como neoplasias malignas o enfermedades cardiovasculares.

Esta investigación, que tiene a Violeta Lara Aguilar como primera autora y a Verónica Briz como directora, se ha llevado a cabo en colaboración con dos hospitales públicos de la Comunidad de Madrid: el Hospital Universitario La Princesa y el Hospital Universitario La Paz.

La presencia de viremia de bajo grado, es decir, una carga viral entre 50 y 200 copias/mL, provoca una disminución en la actividad citotóxica y una disfunción en las células T. Esto puede afectar a la producción de citoquinas y reducir la capacidad para controlar y eliminar las células infectadas. Además, el aumento de marcadores de senescencia sugiere una pérdida progresiva de la memoria inmunológica y una disminución en la capacidad proliferativa de las células inmunitarias. Este envejecimiento inmunológico acelerado podría aumentar el riesgo de desarrollar comorbilidades en el futuro. Estos hallazgos respaldan la necesidad de una vigilancia más intensa de estas personas con el VIH para identificar de manera oportuna posibles complicaciones.

El tratamiento antirretroviral ha contribuido a mejorar significativamente la calidad de vida de muchas personas con el VIH. Sin embargo, no ha logrado revertir completamente los efectos de la infección en el sistema inmunitario. Se ha evidenciado que el VIH ocasiona una desregulación en las respuestas inmunitarias, manifestándose en un aumento de la inflamación y la activación, así como en una reducción de la producción tímica y un incremento en la conversión de células T naive a células T de memoria o efectoras. Esto resulta en un agotamiento del sistema inmunitario en las personas con el VIH, en comparación con la población general, lo que incrementa el riesgo de desarrollar comorbilidades.

Este estudio, que es pionero en su campo, analiza los marcadores plasmáticos y celulares en las poblaciones de células T CD4+ y CD8+ en adultos mayores de 50 años. Estas personas tienen carga viral baja y están en tratamiento antirretroviral a largo plazo, sobre todo con inhibidores de la integrasa. Los resultados indican que la carga viral baja afecta al desarrollo de las células T. Esto puede provocar una activación celular y senescencia aumentadas. Como resultado, la función inmunitaria puede volverse anormal. Esto podría explicar por qué no hay diferencias significativas en los niveles de inflamación sistémica entre individuos con carga viral baja y aquellos con viremia suprimida.

Para la investigación se llevó a cabo un estudio observacional con 81 participantes. De estos, 27 eran personas con el VIH y con viremia de bajo grado, 27 eran personas con el VIH con viremia suprimida y 27 eran personas sin el VIH. La edad media de los participantes fue de 53 años, y el 77.8% eran hombres. En comparación con las personas seronegativas, las personas con el VIH mostraron una menor proporción de células CD4+/CD8+ y un aumento en la activación, el envejecimiento celular y la inflamación.

Esto supone que el sistema inmunitario de las personas con viremia de bajo grado tiene menos células capaces de responder a nuevas infecciones, respecto a las personas con viremia suprimida. En aquellos con viremia de bajo grado, se destacó un biomarcador específico: IL-13. A pesar de estos cambios en las células inmunitarias, no se encontraron diferencias significativas en los niveles de inflamación en el cuerpo entre los diferentes grupos de participantes.

La investigación aporta nuevos conocimientos sobre la dinámica de las células T en adultos mayores con el VIH, abriendo la puerta a explorar estrategias de tratamiento más efectivas. Aunque el tamaño de la muestra de este estudio fue limitado, sus fortalezas radican en el uso de una cohorte bien caracterizada y emparejada. La aplicación de un panel multiparamétrico de 14 colores analizado por citometría de flujo espectral permite una caracterización profunda de las diferentes subpoblaciones de linfocitos T. Además, se emplearon modelos estadísticos ajustados por covariables clínicas y epidemiológicas, lo que mejora la robustez de los resultados obtenidos.

A pesar de estas fortalezas, los investigadores no pueden determinar si las alteraciones inmunitarias observadas son el origen o la consecuencia de la carga viral baja. Con esto en mente, sugieren que estudios adicionales que exploren la evolución a largo plazo de la dinámica de las células T y los marcadores inflamatorios podrían ofrecer un enfoque prometedor para futuras investigaciones. Esto permitiría avanzar en la comprensión del impacto de la viremia de bajo grado en el sistema inmunitario y su implicación en la salud de los pacientes.

En definitiva, el estudio del Instituto de Salud Carlos III ofrece una perspectiva importante sobre la viremia de bajo grado en personas con el VIH, destacando sus implicaciones para el sistema inmunitario y la salud a largo plazo de quienes están en tratamiento antirretroviral. Los hallazgos revelan una huella inmunitaria desfavorable que está relacionada con la activación celular y la senescencia, lo que sugiere un posible agotamiento inmunológico acelerado. En este sentido, es fundamental que los profesionales de la salud fortalezcan la vigilancia para poder detectar de manera oportuna posibles comorbilidades graves. Este avance en la comprensión de los efectos de la viremia de bajo grado resalta la necesidad de seguir investigando y buscando estrategias que optimicen la atención y el tratamiento de las personas con el VIH, garantizando su bienestar y calidad de vida.

Fuente: ISCIII/Elaboración propia (gTt-VIH).

Referencia: Lara-Aguilar V, Llamas-Adán M, Brochado-Kith Ó, et al. Low-level HIV-1 viremia affects T-cell activation and senescence in long-term treated adults in the INSTI era. J Biomed Sci 31, 80 (2024). doi.org/10.1186/s12929-024-01064-z

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